Freud sacude las bases de la sociedad victoriana con su tesis de la sexualidad perversa y polimorfa del niño, ello lo conduce a plantear la parcialidad de la pulsión. La anatomía no es el destino, no determina al ser hablante como niña o niño no le permite sostenerse fácilmente en una identificación sexual, ni le garantiza una posición sexuada. El despertar de la primavera en la adolescencia conlleva la pregunta por lo más intimo de la sexualidad y conduce por un camino que no es fácil de transitar. El joven del siglo XXI se ve confrontado a la pluralización del género y sus consecuencias. Asumirse como ser sexuado no va sin incertidumbres, malestares e inquietudes.

Las identificaciones y el Ideal que se sostienen en el Nombre del Padre, no alcanzan para dar cuenta de las diferentes formas en las que el ser hablante soporta su cuerpo. Es justamente la enseñanza del último Lacan la que sitúa la problemática del cuerpo que no se asegura por la vía de la pulsión y sus objetos.

Es en el “recomienzo” de su enseñanza donde Lacan dirá que lo imaginario “es una dimensión tan importante como las otras” y ubicará precisamente allí al cuerpo en su anudamiento con lo real. En esa dirección tendremos que ir a explorar las diferentes formas en las que el ser hablante se construye un cuerpo, por fuera de lo simbólico. De la misma forma que la pulsión, la identificación sexual es insuficiente para dar cuenta del goce en el cuerpo.

Será en nuestras jornadas y en la revisión de nuestra clínica, que tendremos la oportunidad de indagar las singulares modalidades de habitar un cuerpo que se anudan con la posición sexual.

Cuando hablamos de “elección de objeto homosexual” o de “elección de objeto heterosexual” para definir posiciones desde una cierta tipología, se desliza que se trata de establecer una posición de elección con base en una supuesta identidad sexual del sujeto con su género. Pero si la identidad sexual es puesta en cuestión, como se plantea en el argumento de estas jornadas, y si además hacemos valer la perspectiva del objeto parcial como aquello que comanda la elección, ¿cómo definimos lo homo o lo hétero en esta lógica? No se trataría de una posición en relación al género ni del sujeto ni del objeto, sino de la posición de goce con respecto a un objeto a-sexuado. El sexo como causa de la elección plantea la cuestión de una alteridad mucho más radical. Entonces nos preguntamos por cómo se multiplican y se presentan en nuestra clínica las elecciones de objeto y por sus destinos en la cura psicoanalítica uno por uno.

La clínica verificará en el caso del uno por uno, qué saber puede extraer sobre su ser sexuado y qué le es posible decir sobre su modo singular de goce.

Comisión Científica, XII Jornadas de la NEL

  • Fernando Gómez
  • Gloria González
  • María Elena Lora
  • Ricardo Torrejón
  • Ana Viganó