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Frente al desvanecimiento del esplendor del padre y su poder que organizaba los lazos sociales, el “Uno ya no funciona como excepción paterna que organiza los grupos y el todo, y los unos son cada vez, uno y cada una, completamente solos”[1]. El modo de gozar  no responde al padre, sino a la evidencia de la relación sexual que no puede escribirse en los seres hablantes. En esta vía, la eleccion homosexual es un intento -entre otros- de inscripción del goce frente a este imposible. ¿Cuál es la especificidad de dicha inscripción y en qué ha devenido?

Apoyándome en el recorrido que hace MHB[2] de los casos clínicos de Dora y la joven homosexual, referencias obligadas a la hora de pensar esta modalidad de elección, intentaré aproximarme a dicha especificidad. Agregaré a esto, la referencia a uno de los movimientos feministas que hoy es paradigma de relación entre mujeres, con el ánimo de interrogar el funcionamiento en juego a la luz del tema que nos convoca.

En “las Doras” de hoy,  nos dice Brousse, se constata que la homosexualidad aparece como un sintoma histérico. La pregunta por qué es una mujer, no requiere ya pasar por el hombre (de paja) como en las histéricas de antaño, se trata mas bien, de una posición consciente, donde se verifica la atracción por lo femenino en la otra mujer, yendo directamente al Otro sexo que fascina y ama. Ellas aman a la Otra mujer porque suponen que esta posee un saber acerca de lo femenino que a ellas le falta. En las “Jóvenes homosexuales” que describen la homosexualidad como desafió y rechazo al padre, hoy se constata, que mas allá de la posición de “challenger” en la que dan cuenta de un saber sobre cómo se ama a una mujer, pues solo ellas lo saben, no se trata de una elección de objeto, sino de la elección de un goce definido. Aquí no hay interrogación de la  feminidad corporal, sino una identificación de sí misma como verdadera mujer, que pone de manifiesto la identificación horizontal y metonímica.

Tanto en un caso como en otro, se destaca la cuestión del amor y su conexión con el saber. Es un saber que -como se recordó en la Conversación de ENAPOL[3]– apunta al goce femenino como  todo no fálico, o sea, sin ligazón con su otro borde, el goce fálico. Es decir, es un intento de alcanzar el todo sin pasar por el falo, sin que éste haga obstáculo; un intento por medio de la idealización del amor, de esquivar las dificultades y los embrollos de la interposición del falo entre los dos sexos.

La homosexual femenina –aclara Laurent[4]– retomando el seminario 19, no quiere el falo como significante, pero se queda en el discurso sexual desarrollando un discurso de amor, arruinando todo prestigio del falo, como lo muestra el movimiento literario de las Preciosas. Aleccionando sobre el amor y enseñando lo que es amar sin tener, da lo que no se tiene, su solución se hace fallida. El efecto de feminización que pudiese alcanzarse por la vía del amor, se desmiente en intento de enseñar-lo. Es imposible. Así, en la búsqueda de lo femenino, hace existir La mujer en una universalización que es lo contrario al no-todo, y de este modo se aleja de lo propiamente femenino.

La homosexual, que se escribe en femenino, como dice Lacan[5], parece arreglárselas con la falta de relacion sexual por la via del saber y la idealización de la mujer. ¿No es esto lo que encontramos igualmente en algunos movimientos feministas?.

El nuevo paradigma de relación entre mujeres que surge de la mano de los movimientos feministas, la sororidad[6], es un vinculo caracterizado por la hermandad femenina, una relación entre mujeres, que supera toda diferencia y contradice la idea de rivalidad y odio entre ellas, ofreciendo la ilusión de un amor puro. Se dice que este movimiento es clave para crear redes de mujeres que caminan juntas hacia la igualdad bajo la égida del amor de la hermana: la del lado es compañera no competencia”, “si toca a una, nos toca a todas.[7]

Anteponiendo el género a cualquier condición existencial -todas mujeres, identificadas entre sí- se intentan liberar del poder masculino y del orden androcéntrico, haciendo desaparecer la enemistad y la tradición, para aglutinarse alrededor del ideal del amor de hermana y una supuesta identidad de goce. “La ilusión actual del amor más puro opaca el inevitable lazo de odio que además existe entre ellas.”[8]

Este tipo de lazos que se sostiene en una identificación horizontal donde prevalece el amor fraterno, rechaza lo supuestamente “inapropiado” y borra toda presencia de diferencia sexual. ¿Podria decirse, que hoy la cuestion de la homosexualidad femenina toma forma en los discursos actuales, es decir, en el lazo entre las mujeres, tal como demuestran estos grupos? ¿Se puede pensar -al estilo de la cuestión trans- que se constata una suerte de renovación de la pasión del amor que acentúa la definición de lo que es una mujer como creencia en nuestra civilización?

Ahora bien, que la homosexual sepa manejarse a nivel sexual a través del discurso de amor, tiene como consecuencia su ceguera respecto al discurso analítico, el cual… como dice Lacan, apenas puede balbucear. ¿Será posible entonces hablar de una homosexual no-toda como propone MH Brousse en el texto citado? “Un no-todo sexo, es decir, una especie de sublimación del alma que de cuenta de una homosexualidad  en el sentido de no totalitaria”[9].

Será necesario una subversión. Si el discurso analitico posibilita leer tanto en el discurso de las homosexuales como en el de mujeres que pertenecen a algunos de estos movimeintos, su decir, es posible ir mas allá del género y el amor idealizado que vociferan, para escuchar, la unicidad, eso que las hace únicas, desde donde se abre el chance de un amor a lo hetero, es decir, un amor a la alteridad radical del goce, que da cabida a la diferencia. Solo así podría considerarse una homosexualidad que no sea ni un factor de identificación ni un modo de vida. Cada una es Una.

Clara María Holguín
NEL – Bogotá


[1]Brousse, M-H. “La Homosexual femenina en plural, o cuando las histéricas prescinden de sus hombres de paja”, Bitácora Lacaniana No. 3, Grama, 2014.

[2]Ídem

[3] Lo nuevo en el amor. La homosexualidad: una cuestión de amor. (Trabajos de la EOL, EBP, NEL). Publicación electrónica ENAPOL X.

[4]Laurent, E. Las promesas del Nuevo Amor. Conferencia dictada 15 de octubre de 2021. ENAPOL X. 2021. (Publicada en Youtube).

[5]Lacan, J, El seminario, Libro 19…O peor. Buenos Aires,Paidós, 2012. P. 17.

[6]El primer uso del término fue en 1921 cuando el escritor Miguel de Unamuno, refiriéndose a la tragedia griega de Antígona señala que mejor hablar en ese caso de sororidad, de hermandad femenina, más que de fraternidad.

[7]https://efeminista.com/sororidad-mujeres/ 

[8]Grimbaum, G. “las mujeres entre ellas”, presentado en La Gran Conversación de la AMP 2022, inédito.

[9] Brousse, M-H. Ibid.