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“Lacan no era un justo. No estaba atormentado por un deber de justicia.
(…) se lo había dicho también a todos en televisión,
la indiferencia que le profesaba a la justicia distributiva.”[1]

La invitación a trabajar sobre el texto de Marcela Almanza “Posición sexual: la extrañeza de habitar un cuerpo”, y pellizcar de él “la justicia distributiva del goce” –que no hay– me ha llevado a preguntarme por la formación del analista, y la práctica, hoy.

Las cosas claras, es importante diferenciar que cuando nos referimos a la justicia distributiva –de los goces–, es otra cosa que cuando hablamos de la de la justicia distributiva de los bienes y recursos, en el campo social. Cuando hablamos de economía de goce, eso se trabaja en el diván, se trata de otra cosa esa distribución. Ya ven como Lacan en Televisión manda “al carajo a la justicia distributiva… (y más abajo dice) Cuantos más santos seamos, más nos reiremos: es mi principio; es incluso la salida del discurso capitalista[2]”.

Si en la práctica analítica nos orientamos por eso falla, “esta falla es la manifestación de la relación con un imposible”[3], es que no hay justicia distributiva posible, en tanto cada uno tendrá una relación al goce singular, marca irrepetible de “eso falla” para ese sujeto uno por uno. Entonces, en la práctica que hoy nos convoca, poder escuchar esa singularidad del goce más allá de las banderas, letras y colores con los que los sujetos se presenten, para que cada uno, en la privacidad del consultorio y en su propia erótica del tiempo pueda “descifrar lo que públicamente permanece como indecible de la Cosa que Freud llamó das Ding, el objeto indecible del goce”[4].

Retomo el punto de la formación del analista, y la práctica hoy, porque efectivamente cursamos un nuevo tiempo, y la práctica es el lugar privilegiado para seguir la pista de aquello nuevo que surge, pero será necesario para ello estar orientados, porque “cuando más se extiende el imperio de los semblantes, más importante es mantener en el psicoanálisis la orientación hacia lo real”[5]. Nuestro interés será “captar la lógica del caso: las disposiciones que ha podido encontrar el parlêtre para paliar la deficiencia de los anudamientos, las circunstancias que lo han llevado al encuentro con un psicoanalista, las modalidades de su compromiso en la transferencia y el desarrollo de la cura”[6]. Entonces si bien la época cambia, y el psicoanálisis también, lo que no cambia es la orientación de una escucha abierta, que con docilidad sigue a quien consiente a consultar para poder “hacernos destinatarios”[7] de eso inclasificable en cada caso.

Nuestras XI Jornadas serán una ocasión privilegiada para conversar sobre la pregunta que nos convoca “¿Sexualidad (es)?” hoy.

Paulina Salinas Olivares
NELcf  – Santiago de Chile


[1] Miller, Jacques-Alain. Vida de Lacan (ESCUELA LACANIANA) (Spanish Edition) (p. 7). Gredos. Edición de Kindle.

[2] Lacan, Jacques, Televisión, Otros Escritos. Buenos Aires, Paidós, 2012. p, 546

[3] Miller, Una fantasía, Punto Cenit, política, religión y el psicoanálisis. Buenos Aires, 2012. p, 44

[4] http://miquelbassols.blogspot.com/2014/

[5] Miller, Jacques-Alain, Hacia lo real, Cómo orientarse en la clínica, Grama Ed, 2019, p 9.

[6] Briole, Guy, conversaciones sobre el parlêtre, La conversación clínica, Grama Ed, 2020, p 9.

[7] [7] Briole, Guy, Desarticulación y anudamientos, Cómo orientarse en la clínica, Grama Ed, 2019, p 17.