BIBLIOGRAFÍA

  • Lacan, J. (1953 – 1954), El Seminario de Jacques Lacan, libro 1, Los Escritos Técnicos de Freud. Paidós, Bs. As, Argentina

  • Lacan, J. (1954 – 1955), El Seminario de Jacques Lacan, libro 2, El Yo en la Teoría de Freud y en la Técnica Psicoanalítica. Paidós, Bs. As, Argentina.

  • Lacan, J. (1960-1961) El Seminario de Jacques Lacan, libro 4, La relación de objeto. Paidós, Bs As, Argentina.

    • II “Las tres formas de la falta de objeto.”
  • Lacan, J. (1960-1961) El Seminario de Jacques Lacan, libro 5, Las formaciones del inconsciente. Paidós, Bs As, Argentina.

    • XV “La niña y el falo”.
    • XVI “Las insignias del ideal”.
  • Lacan, J. (1960-1961) El Seminario de Jacques Lacan, libro 7, La ética del psicoanálisis. Paidós, Bs As, Argentina.

    • VII “Las pulsiones y sus señuelos”.
  • Lacan, J. (1960-1961) El Seminario de Jacques Lacan, libro 17, El reverso del psicoanálisis. Paidós, Bs As, Argentina.

    • VIII “Del mito a la estructura”.
  • Lacan, J. (1970) Otros Escritos, Radiofonía. Paidós, Bs As, Argentina.

  • Lacan, J. (1970) Otros Escritos, El Atolondradicho. Paidós, Bs As, Argentina

  • Lacan, J. (1970) Otros Escritos, Prefacio a El Despertar de la Primavera. Paidós, Bs As, Argentina.

  • Lacan, J. (1970) Otros Escritos, Homenaje a Marguerite Duras, por el arrobamiento de Lol V. Stein. Paidós, Bs As, Argentina.

CITAS

EJE 1 – INFANCIAS Y ADOLESCENCIAS EN EL LABERINTO DE LA SEXUALIDAD

“Para Freud se trata de mantener un uso bien delimitado -hoy diríamos operativo-de la noción de libido que es esencial a la preservación de su descubrimiento. ¿Sobre qué se funda, en suma, el descubrimiento freudiano? Sobre la aprehensión fundamental de que los síntomas del neurótico revelan una forma desviada de satisfacción sexual. Freud demostró la función sexual de los síntomas en los neuróticos de modo muy concreto, a través de una serie de equivalencias, siendo la última de ellas una sanción terapéutica”.

Jacques Lacan, (1953 – 1954), El Seminario de Jacques Lacan, libro 1, Los Escritos Técnicos de Freud. Paidós, Bs As, Argentina, p184.

“A esto nos conduce la teoría de los instintos. ¿Cuál es en efecto el soporte del instinto sexual en el plano psicológico? ¿Cuál es el resorte concreto que determina la puesta en funcionamiento de la inmensa máquina sexual? ¿Cuál es su desencadenante, tal como se expresa Tinbergen después de Lorenz? No es la realidad del compañero sexual, la particularidad de un individuo, sino algo que tiene una estrecha relación con lo que acabo de llamar el tipo: a saber, una imagen”.

Jacques Lacan, (1953 – 1954), El Seminario de Jacques Lacan, libro 1, Los Escritos Técnicos de Freud. Paidós, Bs As, Argentina, p188.

“Esta estructura es sin duda la del sujeto, en la medida en que en ella deben de operar cierto número de instancias, pero sólo la reconocernos a través de lo siguiente, que lo que ocurre en el sueño está sometido a las modas y a las transformaciones del significante, a las estructuras de la metáfora y de la metonimia de la condensación y del desplazamiento”.

Jacques Lacan, (1960-1961) El Seminario de Jacques Lacan, libro 5, Las formaciones del inconsciente. Cap. XV “La niña y el falo”. Paidós, Bs As, Argentina, p 278.

“Por la noción fundamental de la dependencia primordial del sujeto respecto al deseo del Otro. Lo que se ha estructurado en el sujeto pasa siempre por la mediación de aquel mecanismo por el cual su deseo ya está en sí mismo modelado por las condiciones de la demanda. He aquí qué se inscribe a medida que se desarrolla la historia del sujeto, en su estructura – son las peripecias, los avatares, de la constitución de dicho deseo, en tanto está sometido a la ley del deseo del Otro. Esto hace del deseo más profundo del sujeto, el que permanece suspendido en el inconsciente, la suma. la integral, diríamos, de esa D mayúscula, el deseo del Otro”

Jacques Lacan, (1960-1961) El Seminario de Jacques Lacan, libro 5, Las formaciones del inconsciente. Cap. XV “La niña y el falo”. Paidós, Bs As, Argentina, p 279.

“La función constituyente del falo en la dialéctica de la introducción del sujeto a su existencia pura y simple y a su posición sexual es imposible de deducir si no hacemos de él el significante fundamental por el que el deseo del sujeto ha de hacerse reconocer como tal deseo, trátese del hombre o de la mujer”.

Jacques Lacan, (1960-1961) El Seminario de Jacques Lacan, libro 5, Las formaciones del inconsciente. Cap. XV “La niña y el falo”. Paidós, Bs As, Argentina, p.281.

“El hecho de que la mujer, como el hombre por otra parte, haya de inscribirse en el mundo significante, queda puntuado en ella por ese deseo que, en cuanto significado, deberá permanecer siempre a una cierta distancia, al margen de cualquier cosa que se pueda relacionar con un deseo natural.

En efecto, la introducción en esta dialéctica exige que algo de la relación natural deba quedar amputado, sacrificado, ¿y con qué fin? Precisamente para que se convierta en el propio elemento significante de la introducción en la demanda”.

Jacques Lacan, (1960-1961) El Seminario de Jacques Lacan, libro 5, Las formaciones del inconsciente. Cap. XV “La niña y el falo”. Paidós, Bs As, Argentina, p.293.

“Precisamente lo siguiente, que no hay ningún otro deseo del que dependa más estrecha y directamente que el deseo de la mujer, en tanto que es significado precisamente por lo que le falta, el falo.

Lo que les he mostrado es que todos los accidentes, los tropiezos que encontramos en la evolución del niño, y ello hasta el más radical de esos tropiezos y esos accidentes, están relacionados con esto, que el niño no se encuentra solo delante de la madre, sino que delante de la madre está el significante de su deseo, a saber, el falo. Aquí llegamos a lo que será el objeto de mi lección de la próxima vez”.

Jacques Lacan, (1960-1961) El Seminario de Jacques Lacan, libro 5, Las formaciones del inconsciente. Cap. XV “La niña y el falo”. Paidós, Bs As, Argentina, p.293.

“Que lo que Freud localizó como sexualidad haga agujero en lo real es lo que se palpa por el hecho de que, ya que nadie se las arregla bien con eso, no se preocupen más”.

Jacques Lacan, (1970) Otros Escritos, Prefacio a El Despertar de la Primavera. Paidós, Bs As, Argentina, p 588.

“El sinsentido del sentido es que él se liga al goce del varón como interdicto. Ciertamente no pasa para prohibir la relación llamada sexual, sino para fijarla en la no relación que vale en lo real”.

Jacques Lacan, (1970) Otros Escritos, Prefacio a El Despertar de la Primavera. Paidós, Bs As, Argentina, p 588.

“La máscara sola ex – sistiría en el lugar vacío donde yo pongo La mujer. Con lo cual no digo que no haya mujeres.

La mujer como versión del Padre (Pére) solo se ilustraría como Perversión (pére – versión)”.

Jacques Lacan, (1970) Otros Escritos, Prefacio a El Despertar de la Primavera. Paidós, Bs As, Argentina, p 589.

EJE 2 – POSICIÓN SEXUAL Y LA EXTRAÑEZA DE HABITAR UN CUERPO

“A esto nos conduce la teoría de los instintos. ¿Cuál es en efecto el soporte del instinto sexual en el plano psicológico? ¿Cuál es el resorte concreto que determina la puesta en funcionamiento de la inmensa máquina sexual? ¿Cuál es su desencadenante, tal como se expresa Tinbergen después de Lorenz? No es la realidad del compañero sexual, la particularidad de un individuo, sino algo que tiene una estrecha relación con lo que acabo de llamar el tipo: a saber, una imagen”.

Jacques Lacan, (1953 – 1954), El Seminario de Jacques Lacan, libro 1, Los Escritos Técnicos de Freud. Paidós, Bs.As, Argentina, p 188.

“Como sabemos, las manifestaciones de la función sexual en el hombre se caracterizan por un desorden eminente. Nada se adapta. Esa imagen, en torno a la cual nosotros, psicoanalistas, nos desplazamos, presenta, ya sea en la neurosis o en la perversión, una especie de fragmentación, de estallido, de despedazamiento, de inadaptación, de inadecuación”.

Jacques Lacan, (1953 – 1954), El Seminario de Jacques Lacan, libro 1, Los Escritos Técnicos de Freud. Paidós, Bs.As, Argentina, p 211.

“Mientras que la estructura del yo descansa en la relación del sujeto con la imagen del semejante, la estructura de Ideal del yo plantea un problema específico. En efecto, el Ideal del yo no se propone – casi es una perogrullada decirlo – como un yo ideal”.

Jacques Lacan, (1960-1961) El Seminario de Jacques Lacan, libro 5, Las formaciones del inconsciente. Cap. XVI “Las insignias del ideal”. Paidós, Bs As, Argentina, p.296.

“En el Edipo normal, la represión resultante de la salida del Edipo tiene como efecto constituir en el sujeto una identificación que está con respecto a él en una relación ambigua. Aquí conviene proceder paso a paso. Una cosa al menos se desprende de forma unívoca, quiero decir que tiene una sola vía, de lo que Freud fue el primero en plantear y ningún autor puede plantear como fórmula mínima – se trata de una identificación distinta de la identificación del yo”.

Jacques Lacan, (1960-1961) El Seminario de Jacques Lacan, libro 5, Las formaciones del inconsciente. Cap. XVI “Las insignias del ideal”. Paidós, Bs As, Argentina, p.296.

“No la encontrarán ustedes esta función, en un diccionario, ahí no les darán una respuesta unívoca – los mayores problemas eso es lo que encontrarán. Esta función, con toda seguridad. no se confunde con la del superyó. Aparecieron casi juntas, pero por este mismo hecho se distinguieron una de otra. Digamos que en parte se confunden, pero que el Ideal del yo desempeña más una función tipificante en el deseo del sujeto. Ciertamente, parece estar vinculado a la asunción del tipo sexual, que está implicado en toda una economía que dado el caso puede ser social. Se trata de las funciones masculinas y femeninas, no simplemente en tanto que conducen al acto necesario para que de él se derive la reproducción, sino en tanto que suponen todo un mundo de relaciones entre el hombre y la mujer”.

Jacques Lacan, (1960-1961) El Seminario de Jacques Lacan, libro 5, Las formaciones del inconsciente. Cap. XVI “Las insignias del ideal”. Paidós, Bs As, Argentina, p.298.

 “¿Qué ocurre cuando el sujeto femenino ha adoptado cierta posición de identificación con el padre? La situación, si ustedes quieren, es la siguiente. Ahí tenemos al padre.

Por parte de la niña, se esperaba algo, y el resultado singular, paradójico, es que desde cierta perspectiva y en cierto modo, la niña se convierte en ese padre. No se convierte realmente en el padre, por supuesto, se convierte en el padre en cuanto Ideal del yo. Una mujer en este caso puede decir verdaderamente de la forma más abierta, basta con escucharla – Toso como mi padre. Se trata ciertamente de una identificación. Tratemos de ver paso a paso la economía de la transformación”.

Jacques Lacan, (1960-1961) El Seminario de Jacques Lacan, libro 5, Las formaciones del inconsciente. Cap. XVI “Las insignias del ideal”. Paidós, Bs As, Argentina, p.301.

“Si una mujer dice toso como mi padre, o me abro paso con la barriga o con el cuerpo como él, eso son elementos significantes. Más exactamente, para distinguir bien de qué se trata, los nombraremos con un término especial, porque no son significantes puestos en juego en una cadena significante. Los llamaremos las insignias del padre.

La actitud psicológica muestra esto en la superficie – para llamar las cosas por su nombre, el sujeto se presenta bajo la máscara de las insignias de la masculinidad, se las pone encima de lo que todo sujeto tiene, propiamente, de indiferenciado.

Aquí tal vez conviene, con esa lentitud que siempre debe protegernos del error, plantearse la cuestión de saber qué ocurre, en este trámite, con el deseo. ¿Cómo empezó todo esto? El deseo, después de todo, no era un deseo viril. ¿Qué le ocurre cuando el sujeto toma las insignias del padre? ¿Ante quién se hace uso de estas insignias? La experiencia nos lo muestra ante lo que ocupa el lugar que ocupaba, en la primitiva evolución del complejo de Edipo, la madre. A partir del momento en que el sujeto se re- viste con las insignias de aquello con lo que está identificado, y se transforma en la dirección de un paso al estado de significante, al estado de insignia, el deseo que entonces entra en juego ya no es el mismo”.

Jacques Lacan, (1960-1961) El Seminario de Jacques Lacan, libro 5, Las formaciones del inconsciente. Cap. XVI “Las insignias del ideal”. Paidós, Bs As, Argentina, p.302.

“Quien no sabe el punto crítico con el que nosotros fechamos en el hombre al ser hablante: la sepultura, es decir, donde, de una especie se afirma que, al contrario de cualquier otra, el cuerpo muerto conserva ahí lo que le daba al viviente el carácter: cuerpo. Corpse resta, no se vuelve carroña, el cuerpo que la palabra habitaba, que el lenguaje corp(se)ificaba”.

Jacques Lacan, (1970) Otros Escritos, Radiofonía. Paidós, Bs As, Argentina, p 431 – 432.

“Porque usted siente que se trata de un envoltorio que ya no tiene ni adentro ni afuera y que en la costura de su centro se vuelven todas las miradas en la vuestra, que la vuestra que las satura y que para siempre, Lol, les reclamará a todos los que pasan. Que sigan a Lol captando en el paso de uno a otro ese talismán del que cada uno se descarga a toda prisa como de un peligro: la mirada”.

Jacques Lacan, (1970) Otros Escritos, Homenaje a Marguerite Duras, por el arrobamiento de Lol V. Stein. Paidós, Bs As, Argentina, p 212.

“Dónde está la mirada, queda demostrado cuando Lol lamhace surgir en estado de objeto puro, con las palabras que hacen falta, para Jacques Hold, inocente todavía.

“Desnuda, desnuda bajo sus cabellos negros”, estas palabras en boca de lol engendran el pasaje de la belleza de Tatiana a la función de mancha intolerable que pertenece a este objeto.

Esta función es incompatible con el mantenimiento de la imagen narcisista donde los amantes se consagran a contener su enamoramiento, y Jacques Hold en seguida siente su efecto”.

Jacques Lacan, (1970) Otros Escritos, Homenaje a Marguerite Duras, por el arrobamiento de Lol V. Stein. Paidós, Bs As, Argentina, p 213.

EJE 3 – ELECCIÓN DE OBJETO ¿QUÉ SE ELIGE?

“Cuando Freud afirma que el deseo sexual está en el centro del deseo humano, todos sus seguidores le creen, tanto le creen que quedan persuadidos de que es muy sencillo y lo único que falta es hacer la ciencia de ello, la ciencia del deseo sexual, fuerza constante. Basta con apartar los obstáculos, y la cosa marchará sola. Basta con decirle al paciente: usted no se da cuenta, pero el objeto está ahí. Esto es lo que en primera instancia se presenta como la interpretación.

Pero la cosa no marcha. En ese momento-es el punto de viraje dice que el sujeto resiste. ¿Por qué se dice esto? Porque Freud también lo dijo. Pero qué quiere decir resistir se comprendió tanto como se comprendió deseo sexual. Se piensa que hay que empujar. Y es ahí donde el propio analista sucumbe al señuelo”.

Jacques Lacan, (1954 – 1955), El Seminario de Jacques Lacan, libro 2, El Yo en la Teoría de Freud y en la Técnica Psicoanalítica. Paidós, Bs. As, Argentina, p 340.

“La idea de un objeto armónico, que por su naturaleza consuma la relación sujeto-objeto, la experiencia la contradice perfectamente – no ya la experiencia analítica, sino incluso la experiencia común de las relaciones entre el hombre y la mujer. Si la armonía no fuese en este registro un asunto problemático, no habría análisis en absoluto”.

Jacques Lacan, (1960-1961) El Seminario de Jacques Lacan, libro 4, La relación de objeto. Cap. II “Las tres formas de la falta de objeto”. Paidós, Bs As, Argentina, p.27

“El objeto se presenta de entrada en una búsqueda del objeto perdido. El objeto es siempre el objeto vuelto a encontrar, objeto implicado de por sí en una búsqueda, opuesto de la forma más categórica a la noción del sujeto autónomo, conclusión a la que lleva la idea del objeto culminante.

Ya destaqué igualmente la última vez la noción del objeto alucinado sobre un fondo de realidad angustiante. Este es el objeto tal como surge de la acción de aquello que Freud llama el sistema primario del placer”.

Jacques Lacan, (1960-1961) El Seminario de Jacques Lacan, libro 4, La relación de objeto. Cap. II “Las tres formas de la falta de objeto”. Paidós, Bs As, Argentina, p 28

“Esos autores se ven llevados a confundir casi estos dos tipos de objeto, sin preguntarse por la distancia que pueda haber entre la erotización del objeto fetiche y la primera aparición de un objeto como imaginario.

Lo que se olvida en esta dialéctica – olvido que obliga a esa especie de añadidos, de suplementos, que subrayo a propósito del artículo de Winnicott -, es que uno de los mecanismos más esenciales de la experiencia analítica es, desde el principio, la noción de la falta del objeto”.

Jacques Lacan, (1960-1961) El Seminario de Jacques Lacan, libro 4, La relación de objeto. Cap. II “Las tres formas de la falta de objeto”. Paidós, Bs As, Argentina, p.37

“Das Ding, en la medida en que el hombre, para seguir el camino de su placer, debe literalmente contornearla. El tiempo en que uno se reconozca allí, se ubique allí, el tiempo mismo en que uno se percate de que Freud nos dice lo mismo que san Pablo, a saber, que en el camino de nuestro placer no nos gobierna ningún Soberano Bien y que más allá de cierto límite, estamos, en lo que concierne a lo que esconde das Ding, en una posición enteramente enigmática, porque no hay regla ética que medie entre nuestro placer y su regla real”.

Jacques Lacan, (1960-1961) El Seminario de Jacques Lacan, libro 7, La ética del psicoanálisis. Cap. VII “Las pulsiones y sus señuelos”. Paidós, Bs As, Argentina, p 119.

“Para nosotros, la castración no es más que un fantasma. Pues no. La castración es la operación real introducida por la incidencia del significante, sea el que sea, en la relación del sexo. Y es obvio que determina el padre como ese real imposible que hemos dicho.

Se trata ahora de saber qué quiere decir esa castración, que no es un fantasma, y de la que resulta que sólo hay causa del deseo como producto de tal operación y que el fantasma domina toda la realidad del deseo, es decir, la ley”.

Jacques Lacan, (1960-1961) El Seminario de Jacques Lacan, libro 17, El reverso del psicoanálisis. Cap. VIII “Del mito a la estructura”. Paidós, Bs As, Argentina, p 136

“Una mujer. No cualquiera. Sólo plantear la pregunta quiere decir que quiere alguna cosa. Freud no dijo: ¿Qué quiere la mujer? Porque la mujer, después de todo, nada indica que quiera algo, sea lo que sea. No diré que se acomode en todos los casos… ¿Qué quiere una mujer? Sitúa la pregunta en el nivel del deseo, y ya se sabe que situar la pregunta en el nivel del deseo”.

Jacques Lacan, (1960-1961) El Seminario de Jacques Lacan, libro 17, El reverso del psicoanálisis. Cap. VIII “Del mito a la estructura”. Paidós, Bs As, Argentina, p 137.

“El goce con el que se sostiene está, como cualquier otro, articulado con el plus – de – gozar, por lo que en esta relación el partenaire solo se alcanza: 1) para el vir, al identificarlo con el objeto a, hecho sin embargo claramente indicado en el mito de la costilla de Adán, el que tanta risa daba, y con razón, a la más célebre escritora epistolar de la homosexualidad femenina; 2) para la virgo, al reducirlo al falo, es decir, al pene imaginado como órgano de la tumescencia, es decir, lo contrario de su función real.

De ahí las dos rocas: 1) la de la castración, donde el significante mujer se inscribe como privación; 2) la de la envidia del pene, donde el significante hombre se experimenta como frustración.”.

Jacques Lacan, (1970) Otros Escritos, Radiofonía. Paidós, Bs As, Argentina, p 461.

“Es también aquello que el discurso de la histérica cuestiona en el amo: ¡“Demuéstrame que eres un hombre!”. Pero la representación de cosa, como dice Freud, no es aquí más que representación de su falta. La omnipotencia no es; precisamente por eso puede pensarse. Y en esto no hay que hacerle ningún reproche, como el psicoanalista se obstina en hacerlo ahí de manera imbécil. El interés no está allí: en hacer su duelo por la esencia del macho, sino en producir el saber con el que se determina la causa que plantea un desafío en su ente”

Jacques Lacan, (1970) Otros Escritos, Radiofonía. Paidós, Bs As, Argentina, p 462.

“Lo real de esta playa, al naufragar allí el semblante, “realiza” en efecto la relación de la que el semblante constituye el suplemento, pero no mas de lo que el fantasma sostiene nuestra realidad, no poco tampoco, puesto que es toda, excepto los cinco sentidos, si e que quieren creerme.

De hecho, la castración hace de relevo, como lazo con el padre, lo que en cada discurso se connota de virilidad”.

Jacques Lacan, (1970) Otros Escritos, El Atolondradicho. Paidós, Bs As, Argentina, p 484.