BIBLIOGRAFÍA

  • Lacan, J. (1960-1961) El Seminario de Jacques Lacan, libro 8, La transferencia. Paidós, Bs. As, Argentina.

    • XIV “Demanda y deseo en ellos estadios oral y anal”.
    • XV. “Oral, anal, genital”.
    • XVI. “Psique y el complejo de castración”.
  • Lacan, J. (1962 – 1963) El Seminario de Jacques Lacan, libro 10, La Angustia. 

    • IV. “Mas allá de la angustia de castración”.
    • V. “Lo que engaña”.
    • VI “Loque no engaña”.
    • XV. “Un asunto de macho”.
    • XVII. “La boca y el ojo”.
    • XVIII. “La voz de Yahvé”.
    • XIX. “El falo evanescente”.
    • XX. “Lo que entra por la oreja”.
    • XXI. “De lo anal al ideal”.
  • Lacan, J. (1968-1969) El Seminario de Jacques Lacan, libro 16, De un Otro al otro. Paidós, Bs. As, Argentina.

    • XIII “Del goce planteado como absoluto”.
    • XVI. “Clínica de la perversión”.
    • XXIII. “Génesis lógica del plus – de – gozar”.
  • Lacan, J. (1972) Otros escritos. El Atolondradicho. Ed. Paidós, Bs. As, Argentina

CITAS

Encontramos aquí aquella situación que como mejor puedo traducir es jugando con los equívocos que autorizan las sonoridades de la fonemática francesa. No es posible confiarle al otro lo que es más primordial, a saber, tu es le désir, sin al mismo tiempo decirle tué le désir, o sea, sin conceder-le que él mata el deseo, sin abandonarle el deseo en cuanto tal. La ambivalencia primordial, propia de toda demanda, es que en toda demanda está igualmente implicado que el sujeto no quiere que sea satisfecha. El sujeto apunta en sí a la salvaguardia del deseo, y testimonia la presencia del deseo innombrado y ciego. Este deseo, ¿qué es? Nosotros lo sabemos, y podemos responder de la forma más clásica y más original. La demanda oral tiene otro sentido además de la satisfacción del hambre. Es demanda sexual. Es en su fondo, nos dice Freud ya en los Tres ensayos de teoría sexual, canibalismo, y el canibalismo tiene un sentido sexual. Nos recuerda, y ello está enmascarado en la primera formulación freudiana, que alimentarse está, para el hombre, ligado a la buena voluntad del Otro – y vinculado por este hecho a una relación polar

Jacques Lacan, (1960-1961) El Seminario de Jacques Lacan, libro 8, La transferencia. Cap. XIV Demanda y deseo en ellos estadios oral y anal. Paidós, Bs As, Argentina, p 232.

Existe también este término, que no sólo del pan de la buena voluntad del Otro tiene que alimentarse el sujeto primitivo sino, aunque parezca imposible, del cuerpo de aquel que lo alimenta. Porque hay que llamar a las cosas por su nombre – la relación sexual es aquello por lo que la relación con el Otro desemboca en una unión de los cuerpos. Y la unión más radical es la de la absorción original, donde asoma, en el objetivo, el horizonte del canibalismo, característico de la fase oral en lo que ésta es en la teoría analítica

Jacques Lacan, (1960-1961) El Seminario de Jacques Lacan, libro 8, La transferencia. Cap. XIV Demanda y deseo en ellos estadios oral y anal. Paidós, Bs As, Argentina, p 233.

La libido sexual no es esto. La libido sexual es ciertamente un excedente, pero un excedente que allí donde se instala hace vana toda satisfacción de la necesidad. Y si es necesario, rechaza esta satisfacción para preservar la función del deseo

Jacques Lacan, (1960-1961) El Seminario de Jacques Lacan, libro 8, La transferencia. Cap. XIV Demanda y deseo en ellos estadios oral y anal. Paidós, Bs As, Argentina, p 233.

Observemos que aquí no se trata ya de la relación simple de una necesidad con su forma demandada, vinculada al excedente sexual. Es algo distinto. De lo que se trata es de una disciplina de la necesidad, y la sexualización sólo se produce en el movimiento del retomo a la necesidad. Es aquel movimiento que, por así decir, legitima la necesidad como don a la madre, quien espera que el niño satisfaga sus funciones y haga salir, aparecer, algo digno de la aprobación general

Jacques Lacan, (1960-1961) El Seminario de Jacques Lacan, libro 8, La transferencia. Cap. XIV Demanda y deseo en ellos estadios oral y anal. Paidós, Bs As, Argentina, p 234.

Y en particular, les he hecho advertir que el propio término de oblatividad es un fantasma de obsesivo. Todo para el otro, dice el obsesivo, y esto es ciertamente lo que él hace, porque encontrándose como se encuentra en el perpetuo vértigo de la destrucción del otro, nunca hace lo suficiente para que el otro se mantenga en la existencia. Aquí encontramos su raíz. Aquí es necesario algún esfuerzo, un esfuerzo de algo que sólo podemos llamar comprensión en la medida en que se trata de una comprensión en el límite. Lo sexual sólo puede reintroducirse aquí de un modo violento. Esto es ciertamente lo que ocurre, en efecto, porque además se trata de la violencia sádica. Lo cual contiene todavía más de un enigma. Conviene que lo examinemos. En la relación anal es donde el otro en cuanto tal adquiere plenamente dominancia. Y esto es precisamente lo que hace que lo sexual se manifieste en el registro propio de este estadio. Podemos entreverlo si recordamos su antecedente, calificado de sádico-oral

Jacques Lacan, (1960-1961) El Seminario de Jacques Lacan, libro 8, La transferencia. Demanda y deseo en ellos estadios oral y anal. Paidós, Bs As, Argentina Paidós, Bs As, Argentina, p 236.

Lo que, es más, en este rasgo situacional se funda el hecho que está en el origen de la sexualización del otro – en la primera forma de su apercepción, el otro debe ser, en cuanto tal, entregado a un tercero para constituirse como sexual. Éste es el origen de la ambigüedad por la que, en la experiencia original que han redescubierto los teóricos más recientes del análisis, lo sexual permanece indeterminado entre este tercero y ese otro. En la primera forma de apercepción libidinal del otro, en el punto de ascenso a partir de un cierto eclipse puntiforme de la libido en cuanto tal, el sujeto no sabe qué desea más, si a este otro o a ese tercero que interviene

Jacques Lacan, (1960-1961) El Seminario de Jacques Lacan, libro 8, La transferencia. Cap. XV “Demanda y deseo en ellos estadios oral y anal”. Paidós, Bs As, Argentina, p 237.

He aquí una respuesta concebible, voy a dárselas. Consiste en partir de la constitución del objeto correlativo de un primer modo de abordaje, el reconocimiento de nuestra propia forma, Plantea que dicho reconocimiento es en sí mismo limitado, porque deja escapar algo de aquel investimiento primitivo de nuestro ser resultante del hecho de existir como cuerpo. ¿No es acaso una respuesta, no sólo razonable, sino controlable, decir que es este resto, este residuo no imaginado del cuerpo, lo que,mediante algún rodeo que sabemos designar, viene a manifestarse en el lugar previsto para la falta, y de tal forma que, al no ser especular, resulta imposible situarlo? En efecto, una dimensión de la angustia es la falta de ciertos puntos de referencia

Jacques Lacan, (1962 – 1963) El Seminario de Jacques Lacan, libro 10, La Angustia. Ed. Paidós, Bs. As, Argentina, p 72.

Sea como sea, si la mujer suscita mi angustia, es en la medida en que quiere mi goce, o sea, gozar de mí. Esto, por la muy simple razón, inscrita desde hace tiempo en nuestra teoría, de que no hay deseo realizable que no implique la castración. En la medida en que se trata de goce, o sea, que ella va a por mi ser, la mujer sólo puede alcanzarlo castrándome

Jacques Lacan, (1962 – 1963) El Seminario de Jacques Lacan, libro 10, La Angustia. Ed. Paidós, Bs. As, Argentina, p 196.

El punto de angustia está en el Otro, en el cuerpo de la madre. El funcionamiento del deseo – o sea del fantasma, de la vacilación que une estrechamente al sujeto con el a, aquello mediante lo cual el sujeto se halla suspendido de ese a resto, identificado con él – permanece siempre elidido, oculto, subyacente a toda relación del sujeto con un objeto cualquiera, y tenemos que detectarlo allí

Jacques Lacan, (1962 – 1963) El Seminario de Jacques Lacan, libro 10, La Angustia. Ed. Paidós, Bs. As, Argentina, p 257.

Más allá de dónde se esté, más allá de dónde se funcione, por la función del saber se está en el horizonte de lo sexual

Jacques Lacan, (1968-1969) El Seminario de Jacques Lacan, libro 16, De un Otro al otro. Cap. XIII Del goce planteado como absoluto Paidós, Bs As, Argentina, p 191

Como el propio Freud escribió, la pulsión es sin duda mitológica. Pero no lo es la suposición de que un sujeto se satisface en ella. Ahora bien, esto no es pensable si no se implica ya en la pulsión cierto saber de su carácter de sustituto sexual. Solo que ¿qué quiere decir no es pensable? Las cosas pueden ir tan lejos que se llegue a interrogar el efecto de pensamiento como sospechoso. Quizá no sepamos absolutamente nada de lo que significa sustituir lo sexual. La idea misma de lo sexual puede ser un efecto del pasaje de lo que está en el corazón de la pulsión, a saber, el objeto a

Jacques Lacan, (1968-1969) El Seminario de Jacques Lacan, libro 16, De un Otro al otro. Cap. XIII Del goce planteado como absoluto Paidós, Bs As, Argentina, p 194

Se trata de la función de este Uno por cuanto domina todo lo relativo al campo que destacamos con razón como metafísico. Él es cuestionado mucho más que el ser por la intrusión del psicoanálisis. Él es quien nos fuerza a desplazar el acento del signo al significante. Si hubiera un campo concebible donde funcionara la unión sexual, donde la cosa pareciera andar, en el animal, solo se trataría del signo. Fais-mois cygne, como decía Leda a uno de ellos. Después, todo anda bien. Cada uno le dio al otro la mitad del postre, son cónyuges, forman Uno. Solo que, si el análisis propone algo, es justamente que este Uno no une, y por eso plantea algo nuevo, a cuya sola luz, por otra parte, pueden cobrar sentido incluso esas proezas del erotismo a las que aludía hace poco.

En efecto, si la unión sexual implicara al mismo tiempo que su fin la satisfacción, no habría que esperar ningún proceso subjetivo de ninguna experiencia, entiéndase no de las que en el análisis aportan las configuraciones del deseo, sino las que, más allá, en ese terreno ya explorado y practicado, se consideran las vías de una ascesis, donde algo del orden del ser puede llegar a realizarse

Jacques Lacan, (1968-1969) El Seminario de Jacques Lacan, libro 16, De un Otro al otro. Cap. XIII Del goce planteado como absoluto Paidós, Bs As, Argentina, p 196.

Además, esto demuestra en primer lugar que ninguna pulsión es simplemente el inverso de otra, que son disimétricas, y también que lo esencial es la función de un suplemento, de algo que a nivel del Otro  interroga lo que falta al Otro como tal, y lo arregla

Jacques Lacan, (1968-1969) El Seminario de Jacques Lacan, libro 16, De un Otro al otro. Cap. XVI Clínica de la perversión Paidós, Bs As, Argentina, p 232

…de ese real: que no hay relación sexual, y ello debido al hecho de que un animal con estábitat que es el lenguaje, que elabitarlo es a si mismo lo que para su cuerpo hace de órgano. Órgano que, por así existirle, lo determina con su función, ello antes de que la encuentre

Jacques Lacan, (1972) Otros escritos. El Atolondradicho. Ed. Paidós, Bs. As, Argentina, p 498.

El no hay relación sexual no implica que no haya relación con el sexo. Es precisamente lo que la castración demuestra, pero no más: a saber, que esta relación con el sexo no es distinta en cada mitad, por el hecho mismo de que las reparta

Jacques Lacan, (1972) Otros escritos. El Atolondradicho. Ed. Paidós, Bs. As, Argentina, p 488.