BIBLIOGRAFÍA

  • Miller, J.-A., (1987) Matemas I, Ed. Manantial, Buenos Aires, Argentina

  • Miller, J.-A., (1998) Los usos del lapso. Paidós, Buenos Aires, Argentina,

  • Miller, J.-A., (2003), Lo real y el sentido. Colección Diva, Buenos Aires, Argentina,

  • Miller, J.-A., (2007) Mi enseñanza. Lacan, Paidós, Bs As

  • Miller, J.-A., (2003) Un comienzo en la vida. De Sartre a Lacan. Ed. Síntesis, Madrid

  • Miller, J.-A., (2008) Escritos 2. Lacan, J.  Siglo XXI Editores, Buenos Aires, Argentina

  • Miller, J.-A., (2021), “Michel Foucault y el psicoanálisis” en Dispar # 12

  • Miller, J.-A., (2000),  “Acerca del Gide de Lacan” en Freudiana # 30

  • Miller, J.-A., (2015) Seminarios en Caracas y Bogotá. Paidós, Buenos Aires, Argentina

  • Miller, J.-A., (2006) Introducción a la clínica lacaniana, Conferencias en España. ELP-RBA

  • Miller, J.-A., (2009) Cosas de Finura en  psicoanálisis. XIX. Curso de 3 junio de 2009. Texto completo

  • Miller, J.-A., (2016) El inconsciente y el cuerpo hablante.Presentación del congreso de la AMP 2016. Texto completo

  • (2021) Respuesta a una Pregunta de Didier Lauru –Intervención en la Jornada “La feminidad, lo fálico y la cuestión transexual” organizado por Espace Analytique. Presentación vía Zoom. 2021-05-29. ENLACE

  • Hanna Waar (2011) Entrevista a Jacques-Alain Miller “Amamos a aquel que responde a nuestra pregunta: ¿Quién soy yo?” Revista Consecuencias. Edición N° 6. Texto completo

CITAS

(…) El modo de gozar de la mujer exige que su pareja le hable y le ame. Para ella el amor esta tejido en el goce y es preciso fundamentalmente que la pareja sea A/ que él sea aquel al que le falte alguna cosa, y que esa falta lo haga hablar (…) para el hombre su modo de gozar exige que su pareja responda a un modelo y eso puede ir hasta la exigencia de un pequeño detalle, de un detalle pequeño a (…) para el hombre el goce siempre tiene algo de limitado, de circunscripto, de localizado y de contabilizable (…)

Miller, J-A., (1998) El hueso de un análisis, Tres Haches. Bs As, Argentina. Tres, p.77

Del lado femenino, el parlêtre impone a la pareja una forma distinta en función de lo ilimitado del goce. Para entenderlo pensemos en el papel central de la demanda de amor en la sexualidad femenina. La demanda de amor desempeña en la sexualidad femenina un papel incomparable con el masculino. La demanda de amor comporta en sí misma un carácter absoluto y una tendencia hacia el infinito que es manifiesta en el hecho de que el Todo no está formado, el Todo no hace Uno y eso se abre hacia el infinito, más allá de todo lo que pueda ofrecérsele como prueba. Es una demanda que incide  sobre el ser de la pareja y que deja  al desnudo su forma erotomaníaca, da de que el otro la ame (…) todas las mujeres son locas porque ellas tiene como pareja el A/ (…) ellas no son locas del todo”

Miller, J-A., (1998) El hueso de un análisis, Tres Haches. Bs As, Argentina. Tres, pp.77, 78

Ocurre que no se puede de ningún modo dar cuenta del goce solamente a partir del funcionamiento significante, hay que agregar  – y Lacan lo hace con mucha sutileza, como respuesta a objeciones, etc.- el organismo, hay que agregar la vida, hay que agregar la sexualidad y hay que agregarlos como elementos propios, hay que agregar lo viviente

Miller, J-A., (2008) El partenaire-síntoma, Paidós, Bs As, Argentina

(…) toda esta maquinaria funciona, pero el sujeto se convirtió en  el viviente, es decir que agregamos allí el organismo, agregamos la vida y agregamos la sexuación y precisamente con el valor que Lacan subraya: a diferencia de la  ameba, que es en cierto modo eterna, un ser sexuado lleva a la muerte en si por el hecho de ser sexuado. La ameba se reproduce indefinidamente de manera idéntica, se clona a si misma indefinidamente, mientras que el viviente sexuado se acopla para producir el retoño que lo prolonga, pero mientras tanto, como individuo, perece

Miller, J-A., (2008) El partenaire-síntoma, Paidós, Bs As, Argentina, p 270

El lado femenino es, en el sentido de Lacan, el que permanece en estado de dispersión. ¿Qué es lo que explica Freud en “Sobre la más generalizada degradación de la vida amorosa”? Dice que es improbable para un hombre tener todas las mujeres en una y que en este sentido la sexualidad masculina entraña una divergencia que es constitutiva del deseo del lado masculino. Por el contrario, tratándose de las mujeres, pueden hacer converger en un mismo hombre su amor y su deseo. (…) Cuando Lacan dice que no hay relación sexual, es una constatación de imposibilidad la que hace que no se escriba la relación de cada sexo con el otro sino la relación de cada sexo con la función fálica, que no es lo mismo.

Miller, J-A., (2009) Conferencias porteñas: tomo I, Bs As, Argentina

No es verdad que haya acá reciprocidad porque el otro sexo como tal, para ambos sexos, es el sexo femenino. Es el Otro sexo tanto para los hombres como para las mujeres. De ahí que el sujeto histérico, para quien esa cuestión humana fundamental tiene toda su intensidad, espere siempre alcanzar una respuesta a través de una mujer. Freud había visto esto a su manera, manera que se dobló, se curvó un poco, por su relación con Fliess y su concepto de bisexualidad. Fue su modo de decir que el sujeto histérico se identifica con el hombre, toma su lugar, para plantear su pregunta sobre la femineidad.

Miller, J-A., (2009) Conferencias porteñas: tomo I, Bs As, Argentina. p. 62.

Están los procesos psíquicos que han sido inhibidos, que han sido interrumpidos, hubo un mensaje interrumpido que no llegó a la conciencia, que fue obligado a permanecer inconsciente, y en un análisis se lo descifra –para el síntoma como para los sueños–. Rinde homenaje a su colega Breuer por haber planteado que: los síntomas desaparecen –lo cito–cuando se han vuelto conscientes sus condiciones previas inconscientes. Y de allí Freud expone a sus auditores que los síntomas pasan, desaparecen, una vez que su sentido se sabe.

Pero como ustedes saben es una de las dos vertientes del síntoma. Según la primera vertiente, el síntoma es un texto de sustitución. Pero hay una vertiente más, como Freud lo expone claramente, y es que el síntoma sirve a la satisfacción sexual: Un síntoma es un sustituto de la satisfacción sexual de la que el paciente está privado en la vida. Y por lo tanto se trata también de comprender el síntoma como una satisfacción que viene a sustituirse a aquella que falla en la vida. Dicho de otro modo, el síntoma, el síntoma en la neurosis, es una Satisfacción sexual Sustitutiva –son las mismas iniciales de sujeto supuesto saber–.

Digo que todo esto está presente, que todos estos ecos están incluidos en el término lacaniano de sinthoma.

Entonces, Freud ilustra esta sustitución en primer lugar con las perversiones. Va a extraerlo del catálogo de las perversiones donde vemos que el paciente, o el enfermo, como él se expresa, lejos de satisfacerse con gozar de otro cuerpo del sexo opuesto, goza de ciertas partes de ese cuerpo, o de partes en contacto con ese cuerpo –la vestimenta– o incluso debe pasar por escenarios y acciones complejas que están alejadas del coito normal. Y luego, a través de esos objetos, a través de esas acciones, los sujetos obtienen una satisfacción, que viene al lugar de la satisfacción sexual normal.

La divinización del objeto a es precisamente lo que se observa en lo que Lacan nos presentó como paradigma del flechazo (…) en el encuentro de Dante con Beatriz. (…) Bastó con que esta pequeña volviera sus ojos hacia él. El punto de partida, que anuncia la entrada dominante del dios del amor, es, como pueden ver, un divino detalle, esa mirada que es exactamente un apéndice del cuerpo que hasta Lacan no había sido diferenciado en esa función…El amor está aquí provocado por divinos detalles, por un desecho exquisito que también el amor recubre, y tenemos entonces el flechazo de Dante

Miller, J-A., (2010) Los divinos detalles. Paidós, Bs As, Argentina

(…) ¿Qué enseña el psicoanálisis sobre el amor? Y en particular, al hecho de que el partenaire está fundamentalmente indeterminado para el sujeto, lo que en Freud queda encubierto por el término bisexualidad. Cuando se trata de la indeterminación estructural del partenaire, el sujeto sólo puede encontrarlo dando un rodeo por la condición de amor. Al mismo tiempo, hay que decir que el sexo inconsciente tampoco está determinado, y por eso no sólo hablamos de sexo sino también de sexuación.

Miller, J-A., (2010) Los divinos detalles. Paidós, Bs As, Argentina, pp. 15-16.