BIBLIOGRAFÍA

  • Miller, J-A., (1998)   El Hueso de un análisis. Tres Haches. Bs As, Argentina

  • Miller, J.-A., (1998) Los signos del goce. Paidós, Bs As, Argentina.

    • III Prefacio al Parménides
    • V La pasión del neurótico
  • Miller, J.-A., (2008) El partenaire-síntoma, Paidós, Bs As, Argentina

    • XII La teoría de las parejas
    • XIII Los seres sexuados
    • XIV Una repartición sexual
  • Miller, J.-A., (2008) Del Edipo a la sexuación, Paidós, Bs As, Argentina.

    • Breve introducción al más allá del Edipo
    • El secreto de las condiciones de amor
  • Miller, J.-A., (2009) Conferencias porteñas: tomo I, Bs As, Argentina.

    • I La lógica del significante (1981),
    • II Dos dimensiones clínicas, Síntoma y fantasma (1983)
    • III Clínica del superyó (1981)
    • IV El debate Freud/ Lacan (1984-1988)
    • V Amor y goce (1988-1989)
  • Miller, J.-A., (2010) Los divinos detalles. Paidós, Bs As, Argentina

  • Miller, J.-A., (2012) La fuga del sentido,  Paidós, Bs As, Argentina.

    • XI “Como interpretar”
  • Miller, J.-A., y Otros., (2016) Desarraigados, Paidós, Bs As, Argentina

  • Miller, J.-A., (2016) Piezas sueltas, Bs As.

    • Los nombres del parentesco
    • La relación corporal
  • Miller, J.-A., (2018) Del síntoma al fantasma y retorno, Paidós, Buenos Aires

  • Miller, J.-A., (2015) Seminarios en Caracas y Bogotá. Paidós, Buenos Aires, Argentina

CITAS

El Hueso de un análisis

Entonces tomemos la cuestión de la pareja –síntoma, que es una nueva definición del gran Otro, es el gran Otro definido como medio de goce. Esto concierne al gran Otro de dos formas: primero, el Otro se revela como representado por el cuerpo y en segundo lugar como lugar del significante, ya que la promoción del cuerpo en Lacan no anula absolutamente al Otro como lugar del significante, sino simplemente destaca que el significante es un medio de goce. De ahí toma su sentido la fórmula: no hay relación sexual. Puesto que quiere decir que el parlêtre como ser sexuado no hace pareja a nivel del significante puro, sino a nivel del goce, y que esta relación  es siempre sintomática”.

“(…) El goce se produce en el cuerpo del Uno a través del cuerpo del Otro (…) ese goce es siempre autoerótico, siempre autístico (…) pero al mismo tiempo, siempre aloerótico, porque siempre incluye al Otro y es preciso mantener siempre esos dos aspectos juntos para no perderse por este camino.

Miller, J-A., (1998) El hueso de un análisis, Tres Haches. Bs As, Argentina. Tres, p.74

El goce fálico, como autoerótico, se produce fuera de cuerpo o sea en el punto de excepción. Me inclino por representar la localización distinta del goce femenino en función del No-todo. En este caso, el lugar del goce no está fuera de cuerpo, se produce en el cuerpo, sin embargo ese cuerpo no hace un Todo, no tiene unidad, de lo que se deriva que el cuerpo femenino sea el goce otrificado

Miller, J-A., (1998) El hueso de un análisis, Tres Haches. Bs As, Argentina. Tres, p.75

No faltan testimonios femeninos sobre la extrañeza de un goce habitando un cuerpo con los efectos de ilimitación que son, en el fondo, prescriptos por el No-todo. Tenemos aquí las estructuras del significante del cuerpo del lado masculino y del lado femenino. (…) esas estructuras significantes del cuerpo determinan la pareja – síntoma como medio de goce. y llegaría a decir que la estructura del todo x determina necesariamente la pareja síntoma del hombre a partir del pequeño a, mientras que la estructura significante del No-todo determina la pareja – síntoma del lado femenino como gran Otro tachado

Miller, J-A., (1998) El hueso de un análisis, Tres Haches. Bs As, Argentina. Tres, p.76

(…) la pareja – síntoma del hombre tiene la forma del fetiche mientras que la pareja – síntoma del parlêtre femenino tiene la forma erotomaníaca. Esto se ve en el pase: al comienzo los hombres tiene que resolver la cuestión del fantasma, la forma fetiche que sus fantasías imponen a la pareja, mientras que,  en sus comienzos, el parlêtre femenino en análisis tiene que resolver la cuestión del amor, esto es, la erotomanía (…) el hombre tendrá el fetiche y la mujer la erotomanía

Miller, J-A., (1998) El hueso de un análisis, Tres Haches. Bs As, Argentina. Tres, p.82

(…) del lado hombre, la relación de pareja-síntoma se escribe (a—-S/) mientras que del lado mujer eso se escribe (A/—-a). Es por lo menos el esqueleto de la relación de pareja. La mujer es llevada a hacerse fetichizar en la relación de pareja, es llevada a sintomatizarse, se ve forzada a velarse, a enmascararse y a acentuar su semblante. Mientras que ella hace de su pareja un A/ comporta igualmente que de su goce ella nada sepa. A/ quiere decir también eso, que ella no sabe qué decir de su goce, mientras que el hombre, por su lado, fetichiza a la mujer al precio de eclipsarse en su fantasma. Un hombre sabe mucho más de su goce que de una mujer, él sabe mucho más sobre los detalles que condicionan su goce (…)

Miller, J-A., (1998) El hueso de un análisis, Tres Haches. Bs As, Argentina. Tres, pp.83, 84

Los signos del goce

(…) La formulación de Lacan va en sentido contrario; esto es, la identificación nunca es del uno con el uno, sino del otro con el uno (Ni el otro ni el uno llevan en este caso mayúsculas) Lo que Lacan le interesó es el hacer uno  que supone la identificación. Este hacer uno explica por qué la temática que Lacan aborda en su seminario  sobre la identificación es retomada muchos años  después en su seminario…ou pire, donde de lo que se trata es de la relación sexual. Y si hay algo que tienen en común la identificación y la relación sexual, es precisamente que en ambos casos está cuestionado el hacer uno. Con respecto a lo sexual basta pasar revista a los dichos más clásicos sobre el amor y, en especial sobre la unión de los cuerpos para poder percibirlos.

Miller, J-A., (1998) Los signos del goce. Paidós, Bs As, Argentina, p 41

(…) De lo que se deduce que, si hay de lo Uno, no es el  Uno de la relación sexual. Digamos, para extremar las cosas, que en el psicoanálisis ese Uno no es requerido por lo que sería la unión sexual sino por el lenguaje.

Miller, J-A., (1998) Los signos del goce. Paidós, Bs As, Argentina, p 41

Les llamo la atención sobre el estatuto de los otros en el Parménides, porque Lacan tomara los términos de este  texto para formularlos en ..ou pire que una mujer es del Otro y que, siendo del Otro” ella no suspeora (s`…oupire) por lo Uno, lo que dará lugar a la consideración de la diferencia sexual referida a lo Uno

Miller, J-A., (1998) Los signos del goce. Paidós, Bs As, Argentina, p 80

(….) Tenemos también, aunque menos evidente, el Uno del Otro. Y es que cuando decimos el Otro –con el artículo definido– implicamos cierto Uno en ese Otro. Como sostiene Platón en el Parménides, está en juego cierto Uno, cierto tipo de unidad, que valdría para el Otro y que abre la cuestión de saber si el Otro es o no un todo. Además, está el Uno de un significante distinguido. Éste, el tercero que enumero, es el Uno fálico, que merece ciertamente llamarse Uno puesto que en la construcción freudiana el falo es el mismo para los dos sexos; es, en términos de Lacan, un significante sin par. Tenemos, además –ya lo he mencionado–, el Uno de la relación sexual, aquel que toda una rama desviada del psicoanálisis presentó como el horizonte de la experiencia y que en Lacan es el Uno que no hay, lo que de ninguna manera impide que se lo denomine Uno, y Lacan no se priva de hacerlo. Finalmente, en quinto lugar, pondré el Uno de la identificación, ese uno que en el orden simbólico se llama, hablando en lacaniano, Unario

Miller, J-A., (1998) Los signos del goce. Paidós, Bs As, Argentina, p 82

Del Edipo a la sexuación

(…) el tabú de la virginidad (…) entre las verdades difíciles de soportar y acordar entre si- que Freud nos brinda en este texto está la de que la mujer es tabú, en tanto que presenta de manera manifiesta para el hombre una dificultad de acceder a ella, que según Freud no es más que su propia dificultad para soportar al hombre

Miller, J-A., (2008) Del Edipo a la sexuación, Paidós, Bs As, Argentina. El secreto de las condiciones de amor, p. 23

Seminarios en Caracas y Bogotá

¿Qué sucedió después de Freud? Los analistas no han dejado nunca de construir fórmulas de la relación sexual, con el fin de resolver el asunto del final del análisis. Situar el final del análisis en el nivel de una relación sexual posible los ha conducido, necesariamente, a borrar el complejo de castración… Si se me permite decirlo, de un gomazo genital.

Miller, J-A., (2015) Seminarios en Caracas y Bogotá. Paidós, Buenos Aires, Argentina, Clausulas de clausura de la experiencia analítica, p 230